La retroexcavadora posiciona el cucharón sobre la primera coordenada del proyecto, y en menos de una hora la zanja alcanza los 3.5 metros de profundidad. Ese es el momento en que descendemos para leer el perfil directamente sobre la pared de la excavación. En Concepción, donde la terraza fluvial del Biobío alterna gravas arenosas con intercalaciones de limo orgánico, la calicata exploratoria sigue siendo insustituible para recolectar bloques inalterados y describir contactos que ningún ensayo indirecto captura con la misma certeza. La observación táctil de la estratigrafía permite decidir si la fundación propuesta requiere un ensayo CPT para perfilar la resistencia en continuo o si basta con correlacionar la descripción de campo con los límites de Atterberg del material cohesivo extraído.
La pared de una calicata en Concepción cuenta la historia sedimentaria del Biobío mejor que diez sondeos correlacionados estadísticamente.
Procedimiento y alcance
Con más de 230 mil habitantes asentados sobre depósitos cuaternarios moldeados por la dinámica del río y la subsidencia tectónica, Concepción demanda una caracterización geotécnica que no dependa exclusivamente de correlaciones estadísticas foráneas. La calicata exploratoria nos permite medir directamente la potencia de los estratos, identificar lentes de compresibilidad anómala y tomar muestras en bloque para ensayos de laboratorio posteriores. Cuando la excavación revela una matriz granular limpia por debajo del nivel freático, complementamos la exploración con ensayos de permeabilidad in situ para cuantificar el flujo que afectará la excavación durante la construcción. La norma NCh 1508 establece los lineamientos para la ejecución segura de estas prospecciones, y nuestro procedimiento interno incorpora entibación metálica inmediata apenas se superan los 1.5 metros en suelos no cohesivos, una práctica que la experiencia en las terrazas del Biobío ha vuelto obligatoria.